El Misterio de los WANDJINAS ūüí•

En el a√Īo 1838, una gran cantidad de pinturas rupestres aparecieron en la regi√≥n de Kimberley, el extremo m√°s septentrional del Oeste de Australia. Es una zona remota, tan poco poblada como visitada, con grandes r√≠os y magn√≠ficos paisajes de tonos rojizos.

Entre las pinturas descubiertas sobre las rocas llaman especialmente la atenci√≥n las de unas figuras de gran tama√Īo, llegando a medir hasta seis metros, y con unos rostros blancos y sin boca, los Wandjinas.

Quizás, el testimonio más antiguo que relaciona a los supuestos dioses con los objetos volantes no identificados, sea el que transmiten los aborígenes de los montes Kimberley, en el noroeste de Australia.

Pinturas rupestres australianas

Cuentan que en tiempos remotos sus dioses trazaron sobre las rocas unos dibujos antropomorfos de notable tama√Īo, los Wandjinas, con rostros carentes de boca y rodeadas sus cabezas por uno o dos semic√≠rculos en forma de herradura, con finas l√≠neas que irradia el c√≠rculo exterior.

Después de ello y de instruir a los nativos, los wandjinas o dioses se transformaron en serpientes míticas y se refugiaron en charcos cercanos. Cuentan los nativos que de vez en cuando se les puede ver de noche en forma de luces que se mueven a gran altura.

En un primer momento, se pens√≥ que no se podr√≠a datar la antig√ľedad de las pinturas debido a que el carbono 14 s√≥lo es v√°lido para restos org√°nicos (o anteriormente vivos), y las pinturas de los ¬ęwandjinas¬Ľ estaban realizadas en pigmentos ocres de base mineral.

Los Wandjinas antropomorfos

Fue de forma casual cuando, Grahame Walsh observando las pinturas de Kimberley, se fij√≥ en un nido de avispas situado encima de uno de los ¬ęwandjinas¬Ľ, y que a primera vista pens√≥ que era reciente, la curiosidad hizo que lo observara m√°s de cerca, d√°ndose cuenta de que en realidad era un avispero fosilizado, debido al silicio que conten√≠a el agua que llenaba todos los poros del avispero.

Walsh supuso que ser√≠a posible calcular la edad del avispero y puesto que el este se encontraba encima de la pintura, ser√≠a al menos de una antig√ľedad similar. Walsh busc√≥ la colaboraci√≥n de Richard Roberts, ge√≥logo especializado en la lectura de los granos de arena mediante luminiscencia √≥ptica.

Walsh y Roberts viajaron en 1996 a Kimberley en busca de m√°s f√≥siles sobre las pinturas, hallando dos de estos avisperos fosilizados sobre una t√≠pica pintura de forma humana o ¬ęwandjina¬Ľ.

Alienígenas ancestrales

Antes del an√°lisis realizado por Walsh y Roberts, los arque√≥logos hab√≠an estimado la edad de estas pinturas en unos 5000 a√Īos. Despu√©s del an√°lisis se dat√≥ que los avisperos ten√≠an unos 17000 a√Īos de antig√ľedad y, l√≥gicamente, la edad de las pinturas deber√≠a retroceder a√ļn m√°s, al estar realizadas antes que los nidos.

La dataci√≥n de las ¬ęgrandes¬Ľ herramientas descubiertas se fij√≥ en unos 100.000 a√Īos y los restos f√≥siles humanos hallados se acercan a una antig√ľedad de 200.000 a√Īos, contradiciendo as√≠ lo que la ciencia dec√≠a de que los primeros pobladores de Australia hab√≠an aparecido como m√°ximo hace unos 65.000 o 70.000 a√Īos.

Ooparts en piedra

Los abor√≠genes dan a estas figuras el nombre de ¬ęwandjinas¬Ľ, y aseguran que no fueron realizadas por sus antepasados, sino que fueran hechas por los propios seres a los que representan cuando √©stos descendieron a la Tierra en tiempos muy antiguos.

Los ¬ęwandjinas¬Ľ fueron unos seres que trajeron la civilizaci√≥n y la prosperidad y, al igual que otros dioses del resto del mundo antiguo, su s√≠mbolo era la serpiente emplumada. Ah√≠ tenemos un paralelismo con otros lugares remotos del planeta, con el simbolismo de la serpiente.

Estas misteriosas pinturas han recibido todo tipo de interpretaci√≥n: extra√Īa representaci√≥n de seres humanos, b√ļhos gigantes, hasta la teor√≠a de los antiguos astronautas, como seres que visitaron la Tierra en el pasado distante.

Antiguos astronautas

En estas pinturas aparecen figuras de seres calzados con sandalias (cuando los abor√≠genes siempre han ido descalzos), variando el n√ļmero de dedos de las manos y de los pies de 3 a 7.

De todas la figuras, destaca una que representa a un hombre, vestido desde los pies hasta la cabeza con una t√ļnica de color rosa, con un circulo doble rodeando su cabeza, tambi√©n de color rosa y oro, y sobre la zona de color rosa, una especie de inscripci√≥n con 6 letras o n√ļmeros escritos en un alfabeto totalmente desconocido.

Como vemos, en toda Australia, se esconden incre√≠bles leyendas, y a√ļn hay m√°s, como la Batalla de Uluru, en la colina sagrada de Ayers Rock, durante el Tiempo de los Sue√Īos. Otro punto sagrado, es Moon City o la Ciudad Secreta, donde hubieron combates entre el dios del sol que vino en una nave, y el dios de la tierra.

Australia misteriosa

Otra leyenda es la Monta√Īa de Muchas Cabezas, para los abor√≠genes, todos estos lugares, son restos de ciudades construidas por los Arientas y Luritchas, mitad hombre, mitad animal. Cuentan con ciudades subterr√°neas en sus leyendas, con los Yowie u hombres mono y las Min Min, luces que recorren a gran velocidad el desierto australiano.

Para terminar, Australia es un inmenso pa√≠s repleto de leyendas, hallazgos, mitolog√≠a y tradiciones ancestrales, el misterio de los Wandjinas, es quiz√°s el m√°s conocido de la zona, por su tremenda antig√ľedad, singularidad y forma de los seres descritos en esos grabados en piedra, sus secretos nos pueden llevar a revelar la realidad de la presencia extraterrestre en nuestro m√°s remoto pasado.

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